Liturgia de las horas

Vísperas

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya. 

HIMNO

Qué bien sé yo la fonte que mane y corre,
aunque es de noche.
 
Aquella eterna fonte está escondida,
que bien sé yo do tiene su manida,
aunque es de noche. 
 
Su origen no lo sé, pues no le tiene,
mas sé que todo origen de ella tiene,
aunque es de noche. 
 
Sé que no puede ser cosa tan bella,
y que cielos y tierra beben de ella,
aunque es de noche. 
 
Bien sé que suelo en ella no se halla,
y que ninguno puede vadealla,
aunque es de noche. 
 
Su claridad nunca es oscurecida,
y sé que toda luz de ella es venida,
aunque es de noche.
 
Sé ser tan caudalosos sus corrientes,
que infiernos, cielos riegan, y las gentes,
aunque es de noche.
 
El corriente que nace de esta fuente,
bien sé que es tan capaz y omnipotente,
aunque es de noche.
El corriente que de estas dos procede
sé que ninguna de ellas le precede, 
aunque es de noche.
 
Bien sé que tres en sola una agua viva
residen, y una de otra se deriva,
aunque es de noche.
 
Aquesta eterna fonte está escondida
en este vivo pan por darnos vida,
aunque es de noche.
 
Aquí se está llamando a las criaturas,
y de esta agua se hartan, aunque a oscuras,
porque es de noche.
 
Aquesta fuente viva que deseo,
en este pan de vida yo la veo,
aunque es de noche. 

SALMODIA

Ant. 1. Oh verdadera y eterna Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Salmo 109, 1-5. 7

Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies.»
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.
 
«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora.»
 
El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec.»
 
El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso, levantará la cabeza.

Ant. Oh verdadera y eterna Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Ant. 2. Líbranos, sálvanos, vivifícanos, oh Santa Trinidad.

Salmo 113 A

Cuando Israel salió de Egipto,
los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,
Judá fue su santuario,
Israel fue su dominio.
 
El mar, al verlos, huyó,
el Jordán se echó atrás;
los montes saltaron como carneros;
las colinas, como corderos.
 
¿Qué te pasa, mar, que huyes,
y a ti, Jordán, que te echas atrás?
¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;
colinas, que saltáis como corderos.
 
En presencia del Señor se estremece la tierra,
en presencia del Dios de Jacob;
que transforma las peñas en estanques,
el pedernal en manantiales de agua.

Ant. Líbranos, sálvanos, vivifícanos, oh Santa Trinidad.

Ant. 3. Santo, Santo, Santo es el Señor, soberano de todo, el que era y es y viene.

El cántico siguiente se dice con Aleluya, tal como está aquí, solamente cuando el Oficio es cantado. Cuando el Oficio se dice sin canto es suficiente decir Aleluya sólo al principio y al final de cada estrofa.

Cántico Cf. Ap 19, 1-7

Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios.
(R. Aleluya.)
Porque sus juicios son verdaderos y justos.
R. Aleluya, (aleluya).
 
Aleluya.
Alabad al Señor, sus siervos todos.
(R. Aleluya.)
Los que le teméis, pequeños y grandes.
R. Aleluya, (aleluya).
 
Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo.
(R. Aleluya.)
Alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
R. Aleluya, (aleluya).
 
Aleluya.
Llegó la boda del Cordero.
(R. Aleluya.)
Su esposa se ha embellecido.
R. Aleluya, (aleluya).

Ant. Santo, Santo, Santo es el Señor, soberano de todo, el que era y es y viene.

LECTURA BREVE Ef 4, 3-6

Esforzaos por mantener la unidad del Espíritu, con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la meta de la esperanza en la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo.

RESPONSORIO BREVE

V. Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ensalcémoslo con himnos por los siglos.
R. Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ensalcémoslo con himnos por los siglos.
V. Honor y gloria al único Dios.
R. Ensalcémoslo con himnos por los siglos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ensalcémoslo con himnos por los siglos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. A ti, Dios Padre no engendrado, a ti, Hijo único, a ti, Espíritu Santo Defensor, santa e indivisible Trinidad, te confesamos, con el corazón y con la boca te alabamos y te bendecimos; a ti la gloria por los siglos.

MAGNÍFICAT Lc 1, 46-55
ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
 
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
 
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
 
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
 
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. A ti, Dios Padre no engendrado, a ti, Hijo único, a ti, Espíritu Santo Defensor, santa e indivisible Trinidad, te confesamos, con el corazón y con la boca te alabamos y te bendecimos; a ti la gloria por los siglos.

PRECES

El Padre, al dar la vida por el Espíritu Santo a la carne de Cristo, su Hijo, la hizo fuente de vida para nosotros. Elevemos, pues, al Dios uno y trino nuestro canto de alabanza:

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Padre, Dios todopoderoso y eterno, envía en nombre de tu Hijo el Espíritu Santo Defensor sobre la Iglesia,
- para que la mantenga en la unidad de la caridad y de la verdad plena.

Manda, Señor, trabajadores a tu mies, para que hagan discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,
- y les den firmeza en la fe.

Ayuda, Señor, a todos los perseguidos por causa de tu Hijo,
- ya que él prometió que tú les darías el Espíritu de la verdad para que hablara por ellos.

Padre todopoderoso, que todos los hombres reconozcan que tú, con el Verbo y el Espíritu Santo, eres uno,
- para que crean, esperen y amen al Dios único.

Padre de todos los que viven, haz que los difuntos tengan parte en tu gloria,
- en la que tu Hijo y el Espíritu Santo reinan contigo en íntima y eterna unión.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad  en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. 

ORACIÓN

Dios Padre, que has enviado al mundo la Palabra de verdad y el Espíritu de santificación para revelar a los hombres tu misterio admirable, concédenos que, al profesar la fe verdadera, reconozcamos la gloria de la eterna Trinidad y adoremos la Unidad de tu majestad omnipotente. Por nuestro Señor Jesucristo.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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