01
DIC
2019

COMPROMETIDOS FRENTE A LA POBREZA MATERIAL



Durante el mes de Diciembre el Compromiso de la Basílica es a luchar frente a la pobreza material. Y es que no podemos cerrar los ojos ante el grave sufrimiento que aflige a muchos en nuestro pueblo motivado por la pobreza y la exclusión social. Un sufrimiento que no se debe únicamente a factores económicos, sino que tiene su raíz, también, en factores morales y sociales.

Es de justicia, sin embargo, reconocer que este mismo sufrimiento ha generado un movimiento de generosidad en personas, familias e instituciones sociales que es obligado poner de manifiesto y agradecer en nombre de todos, en especial de los más débiles.

Pero, no podemos permanecer indiferentes ante la realidad de la pobreza material, por eso, somos invitados a mostrarnos solidarios con los necesitados y a perseverar sin desmayo en la tarea ya emprendida de ayudarles y acompañarles.

El papa Francisco nos dice: “Es mi vivo deseo que el pueblo cristiano reflexione durante el jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales.  Será  un  modo  para  despertar  nuestra  conciencia,  muchas  veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina”.

Queremos, con todos los cristianos, ser signo en el mundo de la misericordia de Dios. Y queremos hacerlo con la revolución de la ternura a la que nos convoca el papa Francisco. “Todos los cristianos estamos llamados a cuidar a los más frágiles de la Tierra”.

Es preciso que todos seamos capaces de comprometernos en la construcción de un mundo nuevo, codo a codo con los demás; y lo haremos, no por obligación, como quien soporta una carga pesada que agobia y desgasta, sino como una opción personal que nos llena de alegría y nos otorga la posibilidad de expresar y fortalecer nuestra identidad cristiana en el servicio a los hermanos.

Ponemos en las manos de la Virgen del Socorro este compromiso como parroquia para que Ella nos ayude a auxiliar a todas las personas que lo necesitan. Su presencia y su modelo es un signo de esperanza, que nos apremia a ser luz alentadora, soplo vivificante para todos, de manera especial para aquellos que más hondamente están sufriendo los efectos devastadores de la pobreza y la exclusión social.


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